Un toque de humor

Cuantos de nosotros no hemos pasado por esa fase adolescente en la que nuestra habitación parecía un establo. Vivíamos escuchando a nuestra madre o nuestro padre quejarse del desorden, la suciedad y el olor de aquellas zapatillas viejas o del cenicero plagado de colillas.
A pesar de que los años pasan y casi todos hemos superado esa fase, incluso algunos deben lidiar hoy ellos mismos con sus pequeñas fieras quejándose de lo mismo, no está de más reconocer nuestro pasado.
Así que brindémosle a nuestros terribles adolescentes la oportunidad de pasar igualmente por ese periodo. Claro está que acertaremos si antes avisamos a todo el mundo de que flanquear la puerta de nuestro retoño puede ser peligroso.
Se trata de un área privada pero más allá de la privacidad se trata de un recinto contaminado de olores adolescentes y apuntes de instituto. Tal vez un punto de no retorno,…mejor avisar a todo aquel que tengamos en estima.
Regalando este vinilo para la puerta del cuarto pondremos un toque de humor a la situación pero no dejaremos de recordarle que a ojos de los demás su pequeño recinto sagrado parece un basurero. Olvídate de pelear o exigir; recuerda que para ti también fue tu pequeño paraíso.





