Unos floridos corazones

Hace unos años una amiga me contó su idea de pintar algunas zonas de su casa, entrada y pasillo, con pintura de color verde intenso, casi pistacho.

Al principio, debo confesar, la idea no me gustó mucho. Me parecía un color agresivo, que empequeñecía el espacio y difícil, muy difícil de combinar.

 Unos floridos corazones

Con unas paredes  en un color tan intenso, tan fuerte el mobiliario y sobre todo los textiles de hogar debía combinar perfectamente con la pared o el resultado podría ser un poco histriónico.

Optamos por un mobiliario en tonos claros y textiles lisos en colores verde agua, blancos y beiges.

Hecho esto nos surgió otro problema. El resto de elementos decorativos podrían resultar muy cargantes sobre una pared de estas características y dejarla desnuda tampoco nos convencía.

 Descubrimos este vinilo, discreto, elegante y muy sencillo que nos vino de perlas. Era el detalle que nos faltaba para vestir una pared sin demasiado artificio, ya que el color ya le daba mucha personalidad. Unos floridos corazones nos permitieron rematar la decoración con mucho acierto y elegancia. La solución a todo fue que el resto de los elementos fuesen discretos y en colores neutros dejando todo el protagonismo al verde pistacho.

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